
Gente joven de la zona con maquinaria adecuada y conocimiento de su manejo. Tractores, palas mecánicas, motosierras, permiso de los propietarios de la finca y el gilipollas (yo)
Se jode la cámara fotográfica; no acabamos al mediodía, tenemos que bajar al pueblo y después de una buena comida, vuelta al monte hasta acabar el trabajo y anocheciendo (18:00 horas), mientras tomo una cerveza con ellos, hablamos del próximo proyecto en el que también estarán ellos, y de una forma directa o indirecta todos vosotros.
Ya por la noche, en el único bar del pueblo, hablamos de la faena, de futuros proyectos, de las pequeñas realidades que funcionan (una granja voladero de perdices), de ecología, de caza, y, como no, también del Barsa, pero, sobre todo y en este caso, de perdices. Las plumas del cuello son preciosas, les he pedido algunas para hacer regalos y me prometen 3 perdices vivas.
Una cubeta grande de plástico llena de jabalí cocinado que le habían prometido a La Pegatina hace meses en su concierto me acompaña a Barna. En el viaje mientras escucho música pienso en los diferentes mundos que hay en este mundo, tan cerca unos de otros y a la vez tan lejos.
Resumen: La Pegatina no vino a por el jabalí y la gente del Mariatchi y algunos clientes y amigos se han pegado una comilona. Todos dicen que estaba buenísimo (hasta las dos japos que se apuntaron).
Ya subiré las fotos cuando las haga
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