
En la presentación del blog uno de nuestros primeros escritos fue sobre las acequias de riego y la ecología mal entendida. Acabábamos así:
“La falsa ecologia, el falso sentido del ahorro de agua para enviarla toda a la industria, al riego industrial, el turismo y que la despilfarren y contaminen los grandes nucleos urbanos han hecho desaparecer los arroyos barrancos y escurrentias, base de una cadena ecologica que es tan vieja como la humanidad. No podemos cambiar el sistema, nuestra respuesta es convertirnos en elemento de denuncia y reflexión, y hacer un arroyo ecologico con toda la flora y la fauna casi desaparecida.
Como prueba estamos tratando en el Otro Mariatchi de revertir el sistema, volver al tradicional y usar nuestro derecho a agua para crear pequeños arroyos donde vuelva a desarrollarse este tipo de ecología, que replantaremos y repoblaremos tanto de plantas, como animales, aunque a muchos no les hará falta vendrán solos. Tan solo invitarlos a un nuevo arroyo hecho para ellos, pues queremos que sean vecinos y colegas del Otro Mariatchi, mejor que eso, amigos.”
Una antigua acequia de riego convertida es escorrentía fue el inicio del proyecto.
Menos que un arroyo que suele llevar agua todo el año, menos que un barranco que lleva agua gran parte del año, mucho menos es una escorrentía. La hicieron las grandes tormentas y solo lleva agua cuando estas visitan la zona y todo se empapa y la tierra no puede absorber mas agua. Una escorrentía puede estar años sin llevar agua, incluso sin ser zona húmeda. Conozco una que soñaba ser arroyo. Un arroyo con pequeños charcos, un arroyo con música de agua, animales y plantas.
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