
Cansados y descorazonados de una búsqueda exhaustiva e infructuosa, dimos el proyecto por cerrado No obstante una persona nos contó una historia que transcribimos a continuación en sus líneas esenciales por su importancia.
ILO TEMPORE (en otro tiempo lejano), cuando los cangrejos abundaban tanto en el río de Siurana que bastaba con llevarse un cubo a determinados tramos de él y, con un poco de habilidad, lo devolvías lleno a casa listo para el aperitivo o el arroz…. un tiempo tan lejano que no existían ni ecologistas ni guardias forestales; un visionario recolectó dos cubos de cangrejos y los distribuyó por minas y balsas de la comarca. Durante 5 años hizo un control de ellos y comprobó que seguían vivos y se reproducían. Tras este quinquenio, desapareció el control y cuando preguntamos recientemente a esa persona no sabía decirnos cual era la situación de esos núcleos.
Volvimos con él a visitar los lugares donde liberó los cangrejos. Al principio nos sentimos desolados. Unos puntos estaban destruidos por la acción humana, otros secos, otros se encontraban tan cubiertos de matorrales que era imposible visualizarlos… otros habían simplemente desaparecido. Al final (como ocurre casi siempre) en el lugar que menos esperábamos apareció Alejo (el cangrejo).
Nos estamos haciendo amigos suyos, nos ha presentado a su pequeña comunidad, estamos aprendiendo su idioma y pronto os transcribiremos una historia de cangrejos.
De momento hemos logrado traducir esta pequeña nota:
“Nuestros antepasados fueron honrados cangrejos autóctonos catalanes, habitábamos vuestros ríos antes de que los humanos fueran humanos, pero cada paso adelante de los humanos ha significado un retroceso en nuestra calidad de vida. Los últimos años han sido catastróficos: el pantano, las aguas sucias, los cauces secos, el primo americano…dejadnos tranquilos, estamos deliberando pues no tenemos claro que saquemos ningún provecho comunicándonos con vosotros”.
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