
HOLA
En un parque natural cuyo nombre omito decidieron censar a los búhos/as (llamados por los autóctonos “ducs”, literalmente, duques).
Duquesas, marqueses, conde/nados y un montón de ecologistas de diverso pelaje e índole colaboraron.
La cosa iba de, en la noche mas fría del mes de febrero, moverse por rutas prefijadas y, parándose un tiempo x cada no me acuerdo ya cuantos metros, escuchar con atención. Si se oye el canto bhuil, se marca en un plano el sitio en cuestión y la dirección de la que proviene el sonido.
(Os aseguro que es duro ser ecologista convencido pues pasaron loa hostia de frió y se aburrieron un montón).
Lo malo fue a la mañana siguiente, cuando se encontraron entre ellos. Al constatar los resultados se percataron de que no había cantado ni un sólo búho en toda la zona. Un par de elementos (ecologistas dudosos) decían haber oído algo que se parecía a un búho, pero no se les dio mucho crédito, pues también decían haber visto huellas de gamusino, cuando todo el mundo sabe que en febrero, los gamusinos abandonan los montes santos para invernar al lado del mar.
El regreso a Barcelona, la conversación y la preocupación eran si realmente había búhos en ese parque natural. Nos han consultado y nosotros conscientes de la preocupación generada entre ecologistas y autoridades del Parque Natural, aprovechando que tenemos unas colegas en la zona (las perdices) a las que estamos alimentando este invierno, y sabiendo quw ellas han hablado con los búhos, les pedimos su opinión, y nos pasan el siguiente comunicado, ya traducido directamente al lenguaje humano por Pageses sin Fronteras:
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